¿Quién es el Padre Othmar Stäheli?

Padre fundador de la Asociación de Fieles “Santa María del Fiat”

Una familia cristiana

Othmar Stäheli nació en Heiligkreuz, Suiza, el 18 de agosto de 1934. Sus padres se llamaban Paul y Elsa que eran campesinos. Tuvieron diez hijos que educaron en una vida cristiana de oración y de servicio. A Othmar le llamó mucho la atención la vida de misionero que llevaba su tío, Daniel Hug en África, y deseaba seguir sus pasos siendo sacerdote. A los ocho años le impactó mucho la noticia de la muerte de Edith Stein (Santa Teresa Benedicta de la Cruz, el día 9 de agosto de 1942) en los campos de Auschwitz. De ella se inspiró sobre el amor a todo el SER. Edith Stein lo describe en el libro que se titula: “Ser finito y ser eterno” que es un ensayo de una ascensión al sentido del ser.

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Tiempo del colegio

Entró a estudiar en el colegio "Untere Waid" en Sankt Gallen bajo la dirección de los sacerdotes de Nuestra Señora de "La Salette" que ayudaban a los jóvenes en el discernimiento vocacional. Antes de terminar el colegio, Othmar sufrió una crisis existencial, y el director espiritual le envió a trabajar ?en el mundo? porque no veía en él vocación alguna.

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Turismo

En el año de 1952, como eran tiempos después de la segunda guerra mundial, se volvió a abrir el turismo, fue a trabajar en diferentes hoteles en Suiza como portero y camarero. Es allí donde entró en contacto con el mundo de lujos y de superficialidades. Viendo los dobles aspectos del materialismo y el vacío que deja en el corazón, le llevó a tomar la decisión de entrar en una congregación religiosa, motivado por la nostalgia de la vida eterna.

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Vida religiosa

Al haber conocido en este tiempo a un hermano religioso de la Congregación de los "Hermanos misericordiosos de María Auxiliador", cuyo fundador es el beato Peter Friedhofen que vivió en los años 1819 -1860 en Alemania, Othmar ingresó en Trier, Alemania, al noviciado el 25 de septiembre del año 1953 con sólo 19 años de edad y recibió el nombre de hermano Rodolfo. El 8 de marzo de 1958 emitió sus primeros votos. En Trier, la Congregación estaba a cargo de un hospital grande, y sus superiores delegaron a Othmar de atender a los soldados heridos que regresaron de la guerra. Así es que durante dieciséis años trabajó los primeros seis meses del año en el hospital donde aprendió el oficio de enfermero, y los seis meses restantes fue enviado a la Catacumba de Santa Domitila en Roma, como encargado de guiar los turistas por los subterráneos de la misma. Estando en Roma, en su tiempo libre, estudiaba teología y filosofía a distancia. Conoció personas de diferentes culturas y de todos los continentes, lo que ensanchaba su corazón y llenaba su persona con el anhelo de poder abrazar cada vez más a todo el ser y llevarlo de regreso al Padre eterno.

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Decisión

En 1967, el Papa Pablo VI emitió un decreto para las congregaciones masculinas, planteando que en cada congregación debe haber uno o dos sacerdotes para que puedan ayudar espiritualmente a la propia comunidad y que no dependieran de ayuda externa. (Hasta en aquel entonces no se permitió a los religiosos ser sacerdotes al mismo tiempo). Esta noticia hizo despertar nuevamente en el corazón de Othmar el deseo de ser sacerdote. Al no contar con el apoyo del superior, se puso en contacto con su obispo Franziskus Von Streng en Suiza; le compartió su inquietud sacerdotal la cual fue acogida en seguida. Recibió del Santo Padre, el Papa Pablo VI la dispensa y salió de la congregación de los hermanos.

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Ordenación sacerdotal

Monseñor Francisco Von Streng recibió los exámenes de los estudios a distancia de Othmar y le envió al año pastoral del seminario en Solothurn, Suiza. Un año después, en la solemnidad de San Pedro y San Pablo el 29 de junio del año 1968, fue ordenado sacerdote e instalado como vicario parroquial en Münchenstein donde pasó sus primeros tres años de sacerdocio. Es allí donde entró en contacto con el teólogo Hans Urs von Balthasar y los escritos de Adrienne Von Speyr.

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Llegada a Manglaralto

El día 16 de febrero del año 1972 llegaron a Manglaralto para iniciar la labor intensa en la evangelización y en lo social. Había mucha pobreza material y espiritual, las experiencias que adquirió en su propia casa como campesino, luego en los hoteles, en el hospital, en Roma, le ayudaron a encontrar soluciones frente a tanta necesidad.

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La enfermedad decisiva

En el mes de diciembre del año 1984 se atendió el padre Othmar de un médico guayaquileño que detectó en sus pulmones tumores cancerígenos. Con el pronóstico de metástasis terminal, viajó el 13 de diciembre del mismo año a Suiza donde se sometió el 7 de enero del año 1985 a una operación en la cual todo se complicó. Después de unas semanas, los médicos lo desahuciaron dándole tres semanas de vida. En este tiempo de muchas pruebas, entendió que debe tener hijos espirituales para que su misión en Manglaralto pueda continuar. Con mucha oración en Manglaralto, impulsado por Isabel Dietrich, quien continuaba con la misión; y la oración en otras partes del mundo, la Virgen María realizó en el padre Othmar el milagro de su sanación paso por paso. El 11 de octubre del mismo año pudo regresar a Ecuador y retomar la misión que tanto amaba, comenzando a trabajar por las vocaciones para el servicio de la Iglesia.

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Nace la Fundación ecuatoriana ?Santa María del Fiat?

Como la obra social iba creciendo más y más, nació la Fundación con carácter de organización privada de beneficencia y bienestar social, sin finalidades de lucro. Fue constituido legalmente el 3 de octubre de 1988 mediante Acuerdo Ministerial: 2360 (constitución) ? 9515 (reforma) actual.

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Nace la Asociación de fieles laicos ?Santa María del Fiat?

El Padre Othmar durante muchos años vivió unas experiencias espirituales que se cristalizaron en el anhelo de formar una Asociación de fieles bajo el título de: SANTA MARIA DEL FIAT. Inspirado e impulsado por lo que creía ser una auténtica vocación dentro de la Iglesia, acudió ante Mons. Bernardino Echeverri Ruiz, para hacerle dicha petición el 22 de agosto de 1989 siendo aprobados el 8 de septiembre del mismo año. En el año 2008 se revisaron los estatutos nuevamente y Mons. Antonio Arregui Yarza, Arzobispo de Guayaquil en ese tiempo, les concedió la aprobación y bendición el 8 de septiembre del 2008.

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Nace la Asociación de fieles laicos ?Santa María del Fiat?

El Padre Othmar durante muchos años vivió unas experiencias espirituales que se cristalizaron en el anhelo de formar una Asociación de fieles bajo el título de: ?SANTA MARIA DEL FIAT?. Inspirado e impulsado por lo que creía ser una auténtica vocación dentro de la Iglesia, acudió ante Mons. Bernardino Echeverri Ruiz, para hacerle dicha petición el 22 de agosto de 1989 siendo aprobados el 8 de septiembre del mismo año. En el año 2008 se revisaron los estatutos nuevamente y Mons. Antonio Arregui Yarza, Arzobispo de Guayaquil en ese tiempo, les concedió la aprobación y bendición el 8 de septiembre del 2008.

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Nace la Comunidad de Misioneras laicas Santa María del Fiat

El 11 de noviembre del 1990 presenció el padre Othmar, junto con padre Patricio Dumes, Isabel Dietrich y un grupo de señoritas vocacionadas, el hecho sobrenatural de las lágrimas de sangre en la imagen de María Rosa Mística. A raíz de esta manifestación nació la Comunidad de Misioneras Laicas Santa María del Fiat, cuya aprobación diocesana fue otorgada por Monseñor Antonio Arregui Yarza el 8 de septiembre de 2008. En el mes de noviembre del año 2008 el padre Othmar dejó su responsabilidad de párroco en las manos de su sucesor, el padre José Franco, y recibió de Monseñor Antonio Arregui la misión de vigilar sobre el carisma de la Asociación Santa María del Fiat como fundador.

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La enfermedad

El 22 de agosto del año 2018 el padre Othmar sufrió un derrame que imposibilitó el movimiento del cuerpo del lado derecho y también el habla. Sobrellevó su situación con una gran paz y alegría. Su único deseo era poder concelebrar la Santa Eucaristía hasta el último día; un regalo que Dios le concedió. Llevó hasta su partida al cielo una vida muy disciplinada de oración, aceptando en cada situación la voluntad de Dios.

La vida sólo tiene sentido si la entendemos como criaturas de Dios, creadas para vivir eternamente en esta gloria infinita divina.